EL MEDICO QUE SE ESPECIALIZÓ CON LOS HUMILDES

El viaje en auto solamente había durado tres horas por carretera sin pavimentar. La naturaleza exuberante, los ríos, quebradas, los árboles y la frescura del ambiente, compensaban el cansancio que sentían en sus cuerpos. Los niños descalzos y sin camisas rodearon el auto. Se les veía sus costillas, sus manitos y piernas, extremadamente delgadas. Las niñas más grandes cargaban a los bebes.

 

Antes de bajarse del vehículo el profesor les dijo a los alumnos: La vida para ellos no es fácil, muchachos. Ustedes como futuros médicos tendrán que enfrentarse a esto en escenarios diferentes.

Se bajaron del auto los estudiantes saludaron con deferencia a los habitantes del pueblo. Los niños seguían con sus miradas transparentes, inocentes y limpias a los extraños que visitaban su pueblo. Sus casas construidas con techos de paja y cartón, las paredes de barro y recubiertos con plástico. Los pisos en tierra daban una imagen muy parecida a la época colonial.

El joven sintió que no se había equivocado de carrera. Aunque son realidades tristes y dramáticas quería ser médico para aliviar el dolor de otros. Estos episodios eran los que lo animaban a continuar en este camino de la medicina.

El joven y futuro médico pensaba en las oportunidades que la vida le dio a él, y la pobreza extrema de otros con economía vulnerable. Pero contrastaba esto con la alegría de estas personas tan sencillas y humildes compartiendo con alegría lo poco que tenían.

 

Los estudiantes, iban de casa en casa, examinando a las personas del pequeño caserío. El profesor se mantenía muy pendiente de los procedimientos de sus alumnos. Diariamente evaluaba el trabajo de sus estudiantes. Se sentía satisfecho de la actitud de estos jóvenes.

Antes de partir, hicieron la reunión evacuatoria. Se iban con el corazón a dos manos por la situación de salud de los habitantes. Era urgente y perentorio tomar medidas de salubridad, sociales y económicas. Acordaron gestionar en la ciudad ayudas de todo tipo para esta comunidad.

 

La madre del joven médico le preguntó porque había decidido irse a vivir a zona tan apartada de la civilización—

 

---Me he graduado de médico porque quiero servir—Contestó el joven. —

 

--¿Cuándo viajarás, hijo? —Replicó la madre—

 

----En pocos días. Lideraremos junto a entidades estatales de corte social, económico, técnico, agropecuario y principalmente de salud un proyecto de restauración de esta comunidad en todos sus órdenes---Anunció el joven médico mirando fijamente a su madre—

 

¿Pero, qué pasará con la especialización en Europa?---Recalcó la señora---

 

---Mi especialización dará espera. Ahora quiero desarrollar un trabajo que me permitirá hacer una especialización con los más humildes---Expresó.

 

La comunidad los recibió con alborozo y alegría. Ahora, llegaban acompañados de nutricionistas, odontólogos, psicólogos especialistas en varias disciplinas médicas. El proyecto se concretó, gracias al empeño y trabajo estos jóvenes que desplegando toda su sapiencia y energías consiguieron lo impensable, rescatar a una comunidad de seres humanos del abandono.

 

Un niño se acercó al doctor y con ese tono inocente le dijo: ¿Cierto que mientras estén ustedes aquí ya no nos moriremos? ---

 

--El médico tomándolo en sus brazos y sonriéndole le contestó: Mientras haya médicos con corazón de niños todo irá bien---concluyó. ---