DOS ANCIANOS QUE SE ENAMORARON EN PRIMAVERA

El maestro de construcción llegó a la casa con su vieja carreta. En ella llevaba su desgastada herramienta. Eran ya muchos años de duro trabajo. Lo importante era que había vida y salud, lo demás son arandelas ---Decía---

El trabajo le sirvió para olvidarse de los últimos acontecimientos que había padecido con la muerte de su esposa. El trabajo le permite a uno olvidarse hasta de los momentos más aciagos y tristes. Qué sería de nosotros sin esa actividad.

La vieja carreta donde transportaba sus palendras, palustres, martillos dejó de sonar. ---llegó a la casa donde iba a hacer algunas reparaciones que le habían pedido.

Tocó a la puerta suavemente con tres golpes ..Abrió un joven----

----Mamá llegó el maestro----Pronunció----

Salió ella de la cocina, secándose las manos y mirando fijamente al maestro a los ojos. Le pasó las manos para saludarlo. Él hizo lo propio con ella.

---Bien mi señora, ya sé lo que hay que hacer. Reparación de los pisos, el techo, y de algunas paredes---Dijo el maestro sonriéndole a la dama----

Encendió su radio que acostumbraba llevar a su trabajo---Me puede faltar todo, pero menos escuchar noticias y música. ---Le dijo a la señora---

----Ella, le correspondió con una sonrisa---

Toda la mañana trabajó muy juicioso, al fondo se escuchaban las voces de la radio. Hacía breves interrupciones para secarse el sudor y respirar profundo.

A las doce del mediodía, fue y se lavó sus manos. Luego, se sentó en el patio para almorzar. Sacó de su morral la porta almuerzo. Se sentó sobre un bulto de cemento a consumir los alimentos que él mismo preparaba a la madrugada antes de salir al trabajo. Antes lo hacía su esposa, la mujer que tanto lo había amado. Lo despedía y lo recibía con un beso como cuando eran novios. La sazón de ella era incomparable, era única. Su fallecimiento le produjo un dolor inmenso. Lo que más le dolía era la soledad. No tuvieron hijos.

Le interrumpió la señora de la casa---Por favor acompáñenos al comedor, maestro.

Él colocándose en pie, le dijo---Tranquila, mi señora, no quiero ensuciar el piso del comedor.

Acompáñenos maestro---Le insistió la dama---Así no se sentirá tan solo.

Aceptó ante los ruegos de la señora, a pesar de la pena que sentía.

Su hijo no lo miro con ojos de amistad. Los años y la experiencia le habían enseñado a identificar las actitudes de las personas, sin embargo, él no le dio tanta importancia. Se enfocó a conversar con la señora de temas diversos.

Se levantó de la mesa y agradeció al joven y a la señora por permitirles sentarse a su mesa. Se retiró para retomar su trabajo.

Llevaba una semana de trabajo. Cada día sentía que no era un sacrificio, sino un bálsamo laborar en la casa de la señora. Los dos entraron a contarse sus confidencias. A relatarse del uno al otro sus experiencias. Terminaron enamorándose.

Los dos hablaron con su hijo, no para pedirle permiso, sino para hacerle conocer que estaban dispuestos a luchar por esa relación.

---No está bien que dos ancianos vayan por allí besándose y tomándose de las manos como dos adolescentes----Afirmó categóricamente el joven.

----El maestro tomando la palabra dijo---Yo soy viudo, estoy solo . Tu madre también a nadie engañamos. ¿No te parece?

---Escucho un programa de radio, donde hablan médicos y expertos. Ellos dicen que todos, incluidos, los ancianos tenemos derecho a amar y ser amados. El amor entre dos personas de la tercera edad es tan respetable como el amor entre dos jóvenes. Los sentimientos no tienen edad.

Conocer a tu madre me ha cambiado la vida. A ella también. ----Dijo el maestro---

La madre tocando el rostro de su hijo, le expresó: Nunca dejarás de ser el hijo que tanto he amado. Mientras tengamos la fortuna de gozar de la vida seguiré pendiente de ti .

Es cierto---Dijo el joven---No puedo torpedear la felicidad de ustedes. juntos podemos formar una nueva familia. Ustedes tienen derecho a amarse.

Usted, maestro---continuó el muchacho—va a ser el papá que no tuve.

Así será---concluyó el maestro—seré un buen esposo y un buen padre para ti.