El hombre que no visitaba a su médico

El clima frio le agradaba porque disminuía el calor en el cuerpo, principalmente en las manos y los pies. En la oficina no aguantaba el calor, por eso, encendía el ventilador. Sus compañeros no entendían como se aguantaba ese frio. Hay que ir al médico—le sugerían---Y él jocosamente, como era su costumbre, simplemente decía: ¡Los médicos están ocupados en menesteres más importantes que los míos!
Años atrás el deporte había hecho parte de su vida. Con los amigos salía a montar en bicicleta todos los días. El ciclismo recreativo le había dado tantas satisfacciones que al recordar esos momentos con sus amigos le causaban nostalgia. Pero, desde que se fracturó su pierna derecha dejó de practicar su deporte favorito.
Estaba desayunando en la mesa junto a su esposa y sus hijos, momentos que aprovechaba para conversar y orientar a sus pequeños, cuando sintió que todo a su alrededor le daba vueltas. El dolor al pecho era terrible. Trató de disimular, pero no pudo. Enseguida vino el vómito. Su esposa de inmediato encendió el auto. Siempre se había caracterizado por guardar la calma en los momentos críticos. De inmediato lo llevó a la clínica. El caso para ella era muy delicado. Pues el sobrepeso, el sedentarismo habían afectado en los últimos años a su esposo.
En la sala de urgencias las enfermeras y los médicos de turno lo recibieron. La presión arterial estaba muy por encima de lo normal. Después de practicarle los exámenes de rigor, el médico llamó a su esposa y en una conversación amigable y cordial le dijó : Su esposo sufre de hipertensión arterial. Está a tiempo de controlarla, pero todo depende de lo obediente que él sea a las recomendaciones médicas. ---Pienso doctor que con esta experiencia de hoy le hará reflexionar sobre la importancia de consultar al médico---Afirmó su esposa. 
Después de las atenciones y los tratamientos médicos regresó a su casa. Le sugirieron que de él dependía su salud. Las recomendaciones no se hicieron esperar. Si no quería que ese mal siguiera minando su salud, debía con urgencia hacer ejercicio, sus alimentos consumirlos bajos de sal y azúcar, consumir frutas y verduras, además, asistir al control para hipertensos que ofrece su EPS. 
Al llegar a su casa con su esposa, lo recibieron sus hijos en medio de gritos y alegría. Los abrazó con todas las fuerzas de su alma. Les hizo la promesa de luchar por recuperarse y de guardar las recomendaciones médicas, además no podía perderse esa dicha de ver crecer a sus hijos, compartir momentos inolvidables con su esposa.