La Hija que le Dio Vida a su Padre

El trabajo de productor para televisión lo había enamorado tanto que prefirió abandonar el derecho. En la universidad se destacó por ser un buen estudiante. Pero se dedicó a la televisión en la especialidad de producción.

 

Desde niño le encantaban las cámaras de fotografía, hacer pequeños videos caseros con equipos sencillos y básicos. Le dio un giro a su vida y terminó estudiando cine y televisión. Atrás quedaron los códigos, los juzgados, en fin, los estrados judiciales. No fue una mala decisión, porque su nueva profesión le dio prestigio y dinero. Tenía el don del sacrifico. No importaba la hora, no se acobardaba cuando se necesitaba trabajar dieciséis horas seguidas. Todo fue producto de la calidad de su trabajo. Los clientes cada día lo buscaban por la excelencia con la que terminaba su producto audio visual.

 

Su agenda de trabajo estaba tan saturada que ya no había tiempo para distraerse. ---Ojalá el día tuviese más horas para terminar mis proyectos—se decía.

 

El sudor corrió copiosamente sobre su rostro, parecía como si un baldado de agua fría le cayera. De un momento a otro perdió fuerza en manos y piernas.

 

Como pudo llamó a su esposa.

 

---Me siento mal---advirtió.

 

Su esposa corrió a auxiliarlo con prontitud. Sabía que no bromeaba. El asunto era serio. Desde que se casaron nunca lo había visto enfermo. Se desmayó en brazos de su esposa.

 

Su esposa se acercó al médico. --- Doctor, ¿cómo ha encontrado a mi esposo? —Preguntó.

 

Sus riñones están afectados. No entiendo por qué su esposo no visitó a su médico. La elevada presión arterial ha vulnerado sus riñones. Esto claramente indica que no se cuidó en su alimentación. hay exceso de azúcar y sal . Además, su esposo, no consume agua diariamente.

 

Doctor---Preguntó la señora---¿Entonces es delicado el caso de mi esposo?

 

Tengo que decir que sí es delicado. Debemos prepararlo para trasplante de riñón. Es urgente---Dijo el médico--- Preferiblemente que sea un familiar para que haya compatibilidad---agregó.

 

Antes de tomar el teléfono para hablar con su hija, lo pensó varias veces. Nunca se habían llevado bien con su padre. La hija decidió apartase de la casa. La relación con su padre se deterioró tanto que los dos no se soportaban.

 

---Hija, tu padre está en la clínica. En este momento está en la unidad de cuidados intensivos. Esperan un donante de riñón. Si no lo encuentran puede morir. —Comentó la madre.

 

La joven guardó silencio y apretó con fuerza su teléfono.

 

Tú sabes mamá que yo nunca le he interesado. A él solo le importa su trabajo---replicó la hija.

 

La esposa seguía pendiente de su esposo. El contacto con los médicos era permanente. La comunicación con ellos cada día era más fluida. El personal se había convertido en unos nuevos amigos. La alentaban en todo momento, le explicaban cómo sería la operación al momento de conseguir el donante.

 

Estaba absorta en sus pensamientos, cuando de pronto apareció su hija.

 

---¿Cómo sigue mi papá? ---Preguntó.

 

---Estamos a la espera del donante---Contestó.

 

---Yo, seré la donante---dijo la joven.

 

---Él, te lo agradecerá, es el mejor regalo que haya recibido tu papá—pronunció la mamá.

 

Se realizaron las pruebas de rigor y se validó que eran compatibles y la hija podría salvar la vida de su padre.

 

---Los médicos habían permanecido varias horas en el quirófano. Aunque se les notaba el cansancio todos sonrieron cuando el jefe dijo: Gracias a DIOS todo salió bien. Le ganamos la victoria a la muerte.